No perdamos la cabeza por Uribe (ni por nadie)
Veintinueve de julio: temprano en la mañana niñas y niños salen hacia el colegio. Los comercios van abriendo. Las calles empiezan a llenarse de ese fuerte tráfico ya típico de todas las ciudades colombianas. Esas calles, por cierto, no están llenas de manifestantes ardorosos sino de gente que sale a vivir su vida cotidiana. A […]










