La derrota del Madrid ante el City no fue un partido para señalar a Xabi ni para hablar de despidos en caliente. El equipo está débil, frágil, enfermo, pero cayó de pie ante un rival que hoy es mejor, aunque tampoco ofreció su mejor versión. Dos errores individuales en acciones muy concretas (Bellingham y Rüdiger) acabaron castigando en exceso a un Madrid limitado por las ocho bajas, con la de Mbappé a la cabeza. En la adversidad, el equipo compitió, pero no le dio.
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