En ocasiones, el olvido nos juega malas pasadas. Uno regresa al parking en el que dejó el coche y no recuerda dónde está. Le da al mando buscando unas luces que parpadeen, pero quizá está demasiado lejos y la señal no llega. Lo que quizá este conductor desconoce es que existe un truco asombroso que permite extender el alcance del mando utilizando algo que todos llevamos encima (literalmente): nuestra propia cabeza. Porque parecerá ciencia ficción (o una ocurrencia del televisivo McGyver), pero tu cráneo puede funcionar como una antena improvisada que aumenta el alcance del mando, logrando tal vez que se iluminen las luces que estás buscando.
wf_cms.rss.read_more




