La muerte de al menos siete menores de edad por un bombardeo de las Fuerzas Militares en la vereda Itilla, del municipio de Calamar, en Guaviare, ha puesto al presidente Gustavo Petro a dar explicaciones y a volver al pasado, cuando era senador. En 2019, en medio de un bombardeo militar del Gobierno de Iván Duque en Caquetá, en el que también murieron siete menores, y que le costó la cabeza al entonces ministro de Defensa, el entonces congresista Petro trinó: “Si el Gobierno sabía que allí había menores de edad antes del bombardeo en el Caquetá, estamos ante un crimen de guerra, es decir un crimen contra la humanidad”. Seis años después, el ahora presidente alega que él no sabía de la presencia de menores. Pero no saber que había presencia de menores contrasta con la amplia evidencia que hay sobre el reclutamiento de niños y niñas por parte del Estado Mayor Central (EMC) que lidera Iván Mordisco en la Amazonía colombiana. Son cifras que muestran que el riesgo de que murieran menores en un bombardeo a este grupo no solo era previsible, sino alto.
Seguir leyendo




