La cumbre del clima de la ONU celebrada en la ciudad brasileña de Belém ha fracasado en el intento de impulsar de forma directa el abandono progresivo de los principales causantes de la crisis que golpea al planeta y a la Humanidad. El solo hecho de mencionar a los combustibles fósiles —el petróleo, el gas y el carbón— ha sido imposible en el texto final de esta cumbre, que ha sido acordado con más de un día de retraso por los cerca de 200 países que se reúnen en este tipo de conferencias y que deben aprobarlo todo por consenso. Menos aún se ha incluido en esa declaración final el llamamiento para impulsar una hoja de ruta para esa transición, el objetivo que se había autoimpuesto el Gobierno brasileño para la conferencia de Belém, la COP30.
Seguir leyendo




