La economía global ha mostrado una considerable resiliencia en el primer año del segundo mandato de Donald Trump en Estados Unidos pese al tremendo golpe asestado al sistema por la embestida arancelaria del mandatario estadounidense. Los resultados han mejorado las expectativas, el FMI acaba de revisar levemente al alza su pronóstico de crecimiento mundial y la tensión entre Estados Unidos y China se ha congelado tras la exitosa oposición de Pekín. La marcha atrás de Trump en las nuevas amenazas arancelarias a Europa por la tensión respecto a Groenlandia también cayó como una bienvenida confirmación del poder de los mercados para frenar los excesos trumpistas. Todo ello, sin embargo, no excluye que la élite económica y política reunida esta semana en el Foro Económico Mundial, celebrado en la ciudad suiza de Davos, observe con inquietud los riesgos que permanecen en el horizonte económico, sean los derivados de las tensiones geopolíticas, de desequilibrios en el desarrollo de la inteligencia artificial (IA) o relacionados con la desigualdad y la deuda.
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