La noche fue una rareza para este Real Madrid convulso, un partido en línea recta, de ritmo y concentración constantes, sin apenas altibajos, casi sin sustos, y con acierto clínico sin esperar a última hora. El equipo de Arbeloa procuró su primera derrota a la Real Sociedad de Matarazzo, que llegaba con una racha de nueve partidos sin mancha. Alegría plácida y dos días en cabeza de la Liga, a la espera del viaje del Barça el lunes a Montilivi.
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