Tres días después de la muerte del niño Kevin Acosta, de siete años, que duró dos meses a la espera de un medicamento que lo mantenía protegido de la hemofilia que padecía, el Gobierno de Colombia ha evitado asumir cualquier responsabilidad en el hecho. El lunes por la noche, en un consejo de ministros, el presidente Gustavo Petro ha señalado a su madre como la primera responsable de la muerte, ocurrida tras un accidente en bicicleta y ante la falta del tratamiento preventivo: “¿Quiénes son las instituciones que deben prevenir? En primer lugar, la familia; si se educa más, está en mejores condiciones de prevenir… Si a un niño hemofílico no se le deja subir a la bicicleta, tiene menos riesgos”, ha dicho el mandatario.
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