La emergencia provocada por las inundaciones en Arauca sigue dejando consecuencias que van más allá de los daños materiales. Para Save the Children, uno de los impactos más preocupantes recae sobre la niñez, que enfrenta afectaciones con efectos que podrían prolongarse durante años si la respuesta humanitaria no se fortalece de manera oportuna.
La organización hizo un llamado a ampliar la atención para las comunidades afectadas y advirtió que las necesidades de niñas, niños y adolescentes requieren una acción inmediata. Su preocupación surge mientras el departamento continúa afrontando una de las temporadas de inundaciones más complejas de los últimos años. La situación comenzó a agravarse tras la creciente de los ríos registrada el pasado 9 de julio, un hecho que llevó a las autoridades a declarar la calamidad pública departamental. Desde entonces, los efectos de las inundaciones se extendieron a los siete municipios de Arauca.

De acuerdo con el balance disponible, más de 32.213 personas, correspondientes a 10.838 familias, resultaron afectadas por la emergencia. A esto se suman daños en infraestructura y el colapso de corredores viales estratégicos, lo que ha complicado la movilidad y el acceso a servicios esenciales para miles de habitantes.
Las dificultades en las vías también limitaron la llegada de ayuda humanitaria a las zonas más golpeadas. Esa situación incrementó los desafíos para atender a las familias que permanecen en condiciones de vulnerabilidad tras las inundaciones.
Frente a este panorama, María Mercedes Liévano, directora de Save the Children en Colombia, insistió en la necesidad de actuar con rapidez para evitar que las consecuencias se profundicen, especialmente entre la población infantil. “Cada emergencia deja una huella, pero cuando afecta a la niñez las consecuencias pueden extenderse durante años si no actuamos a tiempo.” La organización explicó que más de 40 sedes educativas resultaron afectadas por las inundaciones. Como consecuencia, miles de niñas, niños y adolescentes no pueden continuar con sus procesos educativos mientras persisten las dificultades ocasionadas por la emergencia.

Al mismo tiempo, numerosas familias permanecen en alojamientos temporales donde las condiciones de habitabilidad son limitadas y el acceso a servicios básicos continúa siendo insuficiente. Esa realidad, según Save the Children, incrementa los riesgos para la población más vulnerable y dificulta la recuperación de las comunidades afectadas.
La organización señaló que la emergencia no termina cuando disminuye el nivel del agua. La pérdida de cultivos, el riesgo de enfermedades transmitidas por agua contaminada y vectores, la inseguridad alimentaria, las afectaciones emocionales y la interrupción de la educación son factores que podrían mantenerse durante un periodo prolongado y generar nuevas necesidades.
En ese contexto, Save the Children advirtió que, si no se incrementa la ayuda humanitaria, las necesidades de las comunidades afectadas podrían agravarse en los próximos meses. El organismo considera prioritario reforzar la asistencia para evitar un mayor deterioro en las condiciones de vida de las familias y responder a los desafíos actuales. “Si no fortalecemos la respuesta humanitaria, cada vez más hogares podrían verse obligados a reducir la cantidad de comidas al día, y quienes más sufrirán las consecuencias serán las niñas, los niños y los adolescentes”.

Ante ese escenario, la organización convocó a las instituciones públicas, al sector privado, a la cooperación internacional, a las organizaciones sociales y a la ciudadanía a sumar esfuerzos para responder a las necesidades que deja esta emergencia en Arauca.
Finalmente, Save the Children reiteró su compromiso de seguir trabajando junto con las autoridades y los actores humanitarios presentes en el territorio para apoyar a las comunidades afectadas. La organización reafirmó que continuará impulsando acciones orientadas a “proteger la niñez y contribuir a que las familias de Arauca recuperen, lo antes posible, condiciones dignas, seguras y resilientes”.




