Los grandes proyectos políticos reciben un impulso extraordinario cuando los que los acometen se mueven por razones personales. El nuevo primer ministro del Reino Unido, Andy Burnham, se ha comprometido a poner en juego todo su capital público, todo su prestigio acumulado, para sacar adelante la reforma de la asistencia social o ayuda a la dependencia, un servicio público que sufre una crisis cada vez más grave y sin resolver desde hace más de una década.
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