Hay que reconocerlo. El presidente electo Abelardo de la Espriella ha logrado que el país mire hacia el Caribe, con su propuesta de hacer de Barranquilla la capital ‘alterna’ de Colombia y afirmar que va a despachar desde allí. Esto tiene un efecto positivo: abre el debate sobre el Bogo-centrismo imperante los últimos 140 años, una deformación que trasciende el marco legal y se inserta en el ámbito cultural y en la manera como las elites han entendido el territorio.
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