El nuevo presidente de Colombia, Abelardo de la Espriella, llevaba semanas preparándose para arrancar su Gobierno con la misión de combatir la crisis de seguridad, o la crisis de salud, o la crisis fiscal. Pero la tierra tembló y, con menos de tres días en el cargo, tuvo que afrontar la gestión de un letal terremoto que ya suma casi 300 fallecidos y miles de personas sin casa. Al abogado penalista, que nunca tuvo un cargo público, le llegó muy rápido su prueba de fuego. Si le va bien, puede ser su gran oportunidad para liderar un Plan Marshall, como el de la reconstrucción de Europa occidental tras la Segunda Guerra Mundial. Si le va mal, el desastre natural del primer día lo perseguirá hasta el último.
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