La autoridad australiana de seguridad en internet ha pedido a los fabricantes de gafas inteligentes que difuminen automáticamente los rostros de quienes no hayan prestado consentimiento, incorporen indicadores de grabación inequívocos y bloqueen la captura si esos avisos se manipulan. Las recomendaciones no son una prohibición ni una orden ejecutiva, pero elevan la presión para trasladar la privacidad desde las condiciones de uso hasta el propio diseño del dispositivo.
El regulador australiano exige privacidad de fábrica en las gafas inteligentes




