Este miércoles 9 de septiembre es la fecha que unos 170.000 salvadoreños tenían marcada en rojo en sus calendarios. Una fecha que han esperado con temor e incertidumbre porque es el día en el que termina el programa del Estatus de Protección Temporal (TPS), que durante más de dos décadas les ha permitido residir y trabajar en Estados Unidos legalmente. Desde 2001, fecha en la que se concedió de nuevo —fueron los primeros en recibirlo, en 1990, como consecuencia de la guerra civil en su país, pero expiró en 1992, sin ser renovado en esa ocasión— los beneficiarios han tenido que renovarlo cada año y medio. Han cumplido las normas, pagado las tasas y se han integrado en un país que consideran el suyo más que aquél en el que nacieron. En un cuarto de siglo han aprendido el idioma, emprendido negocios, formado familias, adquirido viviendas… Son parte de la vida económica y social del país, pero el fin del TPS les dejaría en el limbo.
Seguir leyendo




