“Habrás escuchado que hay mucha gente que te dice que pases de la D (Drive), que es la directa, a la N (, lo dejes en punto muerto y después vuelvas a poner la D y sigas iniciando la marcha”, plantea Juan José Ebenezer, mecánico y creador de contenido en redes, en una publicación reciente en su perfil de Instagram, @juanjoseebenezer, donde acumula más de 191.000 seguidores. Frente a esa costumbre, extendida entre muchos conductores, el mecánico introduce un matiz que depende de la antigüedad del vehículo: “La realidad es que en los coches nuevos no es lo mismo que en los coches antiguos”.
El punto de partida de su explicación está en el desgaste que provoca cada cambio de posición en la palanca. “Cada vez que pasamos de D a N, de N a R, de N a D, cada vez que vamos pasando de uno a otro, le estamos causando un estrés a la caja de cambios”, sostiene. Ese detalle, señala, es el que justificaba la costumbre de pasar a punto muerto en los modelos más antiguos cuando el coche iba a permanecer detenido un rato: “Para cuidar el convertidor de par, entonces sí lo pones en la N para que no esté arrastrando”.
Los coches nuevos están preparados para aguantar la D en un semáforo
Ebenezer traslada esa lógica a la actualidad y advierte de que ya no aplica de la misma forma. “En los coches nuevos, por norma general, vienen todos preparados para que te puedas quedar perfectamente en un atasco y en un semáforo con la D puesta y el coche frenado”, explica.
De acuerdo con el mecánico, no hace falta alternar entre D y N en cada parada corta: “No conviene estar pasando de D a N en cada semáforo en el que te pares. Simplemente, espérate con la D puesta, frenito puesto, cuando se ponga en verde, iniciamos la marcha”.
La recomendación cambia, matiza, cuando la espera se alarga. “Si te vas a pegar quince minutos parado por algún motivo, pues entonces sí, pon la N, ya está, incluso por comodidad”, apunta el mecánico, que también menciona la posición P como alternativa para dejar el coche bloqueado.

Por qué la P sin freno de mano puede salir cara
Sobre este último punto, Ebenezer lanza un aviso concreto: “Ojito con la P, como te den un toquecito por detrás, si estás parado en línea o algo y tienes la P puesta y no tienes el freno de mano, el trinquete que lleva, que aguanta la caja de cambio, el volante de la caja o bien sea el árbol central, si te dan un toque, puede ser que te lo cargues, porque eso no está preparado para aguantar el peso del coche”. El mecánico compara ese mecanismo con el sistema de seguridad que representa dejar una marcha metida en un coche manual: “Está aguantado como un dispositivo ahí, medianamente, de seguridad”. Y remata: “Pero como te den un toque, clac, es capaz de partir”.
Por ese motivo, insiste en combinar siempre la posición P con el freno de mano. “Así que siempre que pongas la P, freno de mano para no cargártelo”, resume. Para las paradas intermedias, de unos quince minutos con el conductor dentro del coche, ofrece una última puntualización: “Deja la N, pero deja el freno de mano si quieres, pero la P sola tampoco”.




