Una de las paradojas más fértiles del misticismo sufí se resume en un proverbio: lo aparente es el puente hacia lo real. En él se sugiere que el mundo de las formas y los sentidos no es algo que debamos atravesar para llegar a la realidad, sino precisamente el lugar donde esta puede revelarse. Tal vez ahí resida también una de las posibilidades más profundas del medio fotográfico: encontrar en lo visible algo que lo trasciende, una capacidad que siempre ha fascinado a Pablo Castilla (Granada, 1980).
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