La contraseña 123456 es poco recomendable para una cuenta de Netflix o de banco, pero aún menos cuando es la clave para acceder a una base de datos de todos los ciudadanos de un país. Ha sido el caso de Dinamarca. Unos ciberdelincuentes descargaron en septiembre los nombres, direcciones y números de seguridad social de casi nueve millones de daneses, un número superior incluso a la población, que es de seis millones, porque incluye también a personas ya fallecidas o habitantes en el extranjero, en la mayor filtración de datos de la historia del país. El supuesto pirata informático afirma ahora en una entrevista con el diario danés Politiken que accedió al Registro Central de Población (CPR, por sus siglas en inglés) tras probar la combinación 123456 como credencial de una empresa privada que tenía acceso legal a la base de datos.
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