En los siglos XVIII y XIX, Colombia y Venezuela tuvieron conflictos militares de diversa índole que casi nos lleva a una guerra formal, según lo relatado por el profesor Francisco Urrutia Holguín en su historia diplomática, Colegio Mayor de Nuestra Señora del Rosario. Esto no se dio —por fortuna— dada la oportuna intervención de la comunidad internacional, mediante la cual la Segunda Conferencia Panamericana reunida en esos momentos se dirigió a los presidentes de ambos países para expresarles su deseo de que se llegara a un arreglo definitivo y fraternal de las diferencias pendientes. Chile se ofreció como mediador, pero los venezolanos lo rechazaron. El 5 de abril de 1941 en el templo de la Villa del Rosario de Cúcuta, se firmó el Tratado definitivo por los cancilleres de Colombia y Venezuela, Luis López de Mesa y E. Gil Borges. Las diferencias entre los dos países bolivarianos, ambos son bolivarianos por distintas causas, siempre tuvieron origen en disputas de límites.
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