Casi cada persona que cruzaba con el doctor Ángel Charte en el circuito de Portimao se abrazaba a él. “Gracias”, le decían muchos, porque el Mundial de MotoGP es muy grande, pero su ‘paddock’ es una comunidad en la que todos conviven y hasta se cuidan, pese a la rivalidad propia del deporte. En Sepang, todos contuvieron la respiración y estuvieron con un nudo en el estómago muchas horas por el accidente previo a Moto3, en el que José Antonio Rueda y Noah Dettwiler estuvieron implicados.
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