El mundo arde: invasiones impunes, hambrunas quirúrgicamente propiciadas, tratamientos para enfermedades curables interrumpidos de forma abrupta y caprichosa por políticos ebrios de poder y las reglas de convivencia entre naciones, tejidas con mimo durante décadas, hechas trizas. Como telón de fondo, la inteligencia artificial, una revolución tecnológica capaz de ser la gran esperanza y la mayor amenaza a la vez.
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