La suya es una historia de superación nacida en el exilio. Su madre, embarazada de ella y de su hermano gemelo Paul, huyó de una Nigeria devastada por la guerra, cruzó el Sáhara y llegó a Marruecos, donde nacieron los dos. Con dos bebés de apenas tres meses en brazos, Floren Imade embarcó en una patera rumbo a España; un viaje cargado de miedo, incertidumbre y la determinación de buscar un nuevo comienzo. Esa infancia fraguada entre renuncias, soledad y esperanza forjó en Edna Imade (25 años) una fuerza interior a prueba de adversidades. Hoy, convertida en una estrella de la liga femenina, algo que le ha valido para entrar en la lista de Sonia Bermúdez para la final de la Nations League, la futbolista de la Real Sociedad no solo es una goleadora. Es mucho más: el testimonio vivo del sacrificio, la resiliencia y el sueño cumplido gracias al valor de una madre.
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