Gustavo Petro cada día se parece más a Mao Tse Tung y no por lo que él quisiera –hecho que demuestra su ignorancia sobre la historia de los movimientos de izquierda–, sino por lo malos líderes que resultaron. Así como a Mao no se le puede negar haber sido el líder de un ejército revolucionario que llevó a China a abrazar el comunismo, a Petro nunca se le negará que fue quien logró que la izquierda lograra llegar a la presidencia de la República tras casi 90 años de sequía. Empero ni el uno ni el otro fueron buenos para sus países.
Seguir leyendo




