Este domingo se han celebrado elecciones parlamentarias en Hungría, y todo apunta a que el Parlamento del país cambiará de manos. Por el momento, con el 53,4% de los votos escrutados, los resultados otorgan a la formación Tisza, liderada por Péter Magyar, alrededor de 136 escaños; frente a los 56 diputados que obtendría Viktor Orbán, el que ha sido primer ministro húngaro los últimos 16 años. Así, el hasta ahora opositor estaría en condiciones de alcanzar la mayoría cualificada de dos tercios necesaria (133 escaños) para impulsar cambios profundos en el modelo político instaurado por Orbán.
El Parlamento, compuesto por un total de 199 diputados y cuya mayoría absoluta se sitúa en los 100 escaños, se completaría con el partido de ultraderecha Mi Hazánk (Movimiento Nuestra Patria), que ha superado el umbral necesario para obtener representación, y por el momento contaría con 8 escaños.
Los colegios electorales han cerrado a las siete de la tarde, hora local, con una participación especialmente alta, en unos comicios considerados los más relevantes desde la caída del comunismo en 1989. A las 18.30 horas, apenas media hora antes del cierre de los colegios electorales, había votado el 78,8% del censo, superando ampliamente el récord anterior registrado en las elecciones de 2002, cuando se alcanzó el 73,5%, según la Comisión Electoral húngara.
El reto interno al dominio de Orbán
El actual primer ministro Orbán acumula dos décadas al frente de la política del país, sumando su primer mandato entre 1998 y 2002. Durante todos estos años, el dirigente ha consolidado el proyecto de su partido, Fidesz, y un modelo que numerosos analistas han descrito como una democracia iliberal. Sin embargo, por primera vez en años, su liderazgo afronta un desafío interno con posibilidades reales de traducirse en una derrota electoral, según las encuestas.
El principal rival que ha irrumpido en el escenario político es Péter Magyar, hasta hace poco un miembro poco conocido dentro del propio Fidesz. Su salto a la primera línea se produjo en febrero de 2024, cuando difundió una grabación en la que la entonces ministra de Justicia, Judit Varga —que también fue su esposa— hacía referencia a supuestas interferencias del Gobierno en un caso de corrupción.
A raíz de este escándalo político, la crisis se amplió hasta provocar la dimisión de varias figuras de alto nivel, entre ellas la entonces presidenta del país, Katalin Novák, tras la polémica generada por un indulto concedido a una persona condenada por encubrir abusos sexuales a menores. Magyar intensificó sus acusaciones contra el partido gobernante y capitalizó el descontento interno.
Ese impulso inicial ha terminado por consolidarse en el tiempo, hasta situarlo como el principal aspirante a desbancar a Orbán en las elecciones celebradas este domingo, según los sondeos independientes.
Expectación en la Unión Europea ante el resultado electoral
Además, el interés por estos comicios trasciende las fronteras húngaras. En el seno de la Unión Europea existe una especial atención al resultado, ya que Orbán ha mantenido en los últimos años una posición diferenciada dentro del bloque comunitario, especialmente en relación con Rusia desde el inicio de la guerra en Ucrania, lo que ha marcado tensiones políticas recurrentes con Bruselas.
*Noticia elaborada con información de EFE.




