El fútbol europeo quiere tener un papel protagonista en los cambios normativos que se avecinan a nivel global. La UEFA, como regulador continental, y en alianza con la renombrada European Football Clubs (EFC), la European Leagues y FIFPRO Europa, ha reivindicado este lunes su influencia e importancia en el deporte rey y solicita un diálogo social con la UE. ¿El motivo? Las consecuencias del caso Diarra. La sentencia del Tribunal de Justicia de la Unión Europea puso en jaque hace ya un año el mercado de traspasos en el fútbol y su milmillonario negocio. El fallo cuestionaba aspectos relativos a la competencia y la libre circulación. El exfutbolista del Real Madrid había denunciado que se le impidió fichar por el Charleroi belga en 2014, con los perjuicios que ello conllevó en su carrera profesional. En ese momento, la FIFA le negó el cambio de club, ya que debía pagar 10,5 millones de euros al Lokomotiv de Moscú, club con el que el jugador había resuelto su contrato tras alegar un supuesto incumplimiento. Ahora, los principales actores del fútbol europeo han aprobado una resolución conjunta que establece “un marco común basado en la legislación de la UE y la gobernanza colectiva para orientar las reformas actuales y futuras a nivel de la FIFA”, según destacan en un comunicado.
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