A dos meses de las votaciones a la Presidencia de la República, el departamento del Cauca, históricamente más asociado a las dinámicas del conflicto armado que a las disputas electorales, empezó a ganar visibilidad en la contienda. La cuna de la candidata uribista Paloma Valencia —quien disputa el segundo lugar en las más recientes encuestas e hizo presencia en la tradicional celebraicón de la semana santa de la capital del departamento, Popayán— y de la lideresa indígena Aída Quilcué, fórmula del puntero Iván Cepeda, es ahora también escenario de tensiones internas en la campaña del ultra Abelardo de la Espriella. El peso simbólico ha cobrado relevancia en esta contienda. Es uno de los departamentos con mayor diversidad étnica de Colombia, y tiene una agenda local atravesada por problemas de seguridad, gobernabilidad y pobreza.
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