La exitosa visita del presidente Gustavo Petro a la Casa Blanca, el pasado 3 de febrero, donde se reunió a puerta cerrada durante casi dos horas con el jefe de la superpotencia americana, Donald Trump —quien se explayó en elogios sobre quien apenas hace unas semanas descalificaba y amenazaba con aplicarle la misma receta imperialista impuesta a Nicolás Maduro, el extraído militarmente y capturado mandatario de Venezuela—, ha sido un verdadero tsunami político para la extrema derecha colombiana, a pocas semanas de las elecciones del 8 de marzo, para elegir Congreso, y la primera vuelta presidencial, del 31 de mayo de 2026.
Seguir leyendo




