Al partir de Colombia con rumbo a Washington, Gustavo Petro dejaba este lunes el país en una compleja situación comercial. El fin de semana entraron en vigor los aranceles del 30% a algunos productos colombianos en Ecuador, una medida que tomó unilateralmente el presidente ecuatoriano, Daniel Noboa, y que justificó en la supuesta falta de “cooperación en seguridad”. El Gobierno colombiano respondió con el anuncio de tarifas recíprocas y con la suspensión de la exportación de electricidad; Quito contraatacó con sobrecostos al petróleo colombiano. La guerra comercial había iniciado, pero a Petro le quedaba una bala: la reunión con Donald Trump.
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