La reforma electoral de la presidenta Claudia Sheinbaum ha comenzado a aterrizar luego de una encerrona de cuatro horas en Palacio Nacional. Reunida con la Comisión presidencial creada para redactar la iniciativa y los coordinadores parlamentarios de Morena, Sheinbaum ha trazado las grandes líneas de su proyecto, que van desde disminuir el financiamiento público de los partidos, reformular la Representación Proporcional para recortar el número de legisladores en el Congreso, ajustar los órganos electorales, eliminar el fuero y fijar la Revocación de Mandato en 2027. El futuro de la ambiciosa reforma es aún incierto, pues esta debe contar con el consenso con sus aliados, PVEM y PT, quienes hoy mismo se han mostrado renuentes a avalar cambios que puedan resultarles contraproducentes, sobre todo en recortes a sus ingresos y al número de representantes en el Legislativo. Los votos de esos partidos son necesarios para que el oficialismo cambie la Constitución. Hasta ahora, estos aliados no han formado parte de las negociaciones. Primero debía llegar el acuerdo al interior de Morena para después extender la invitación a los socios.
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