Hace justo un año, en los días previos a la segunda toma de posesión de Donald Trump, un frente gélido que obligó a celebrar la ceremonia bajo techo sumió a Washington en un ánimo sombrío. Una pregunta corría por una ciudad abrumadoramente demócrata tomada por grupos de simpatizantes MAGA (Make America Great Again, el lema del trumpismo), por los nuevos vecinos llegados con el cambio de Administración y por los milmillonarios ansiosos por hacer negocios con ella. ¿Dónde estaría esta vez la resistencia al presidente de Estados Unidos?
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