Kevin Arley Acosta, un niño de 7 años oriundo del departamento de Huila, en el centro de Colombia, murió en la mañana del viernes 13 de febrero en la Unidad de Cuidados Intensivos del Hospital La Misericordia, en Bogotá. Días antes había sufrido una caída en bicicleta que le provocó hemorragias, un accidente que resultó mortal para el niño, que sufría de hemofilia A severa, una enfermedad anticoagulante. El menor llevaba dos meses a la espera de que la Nueva EPS, la entidad de mayoría estatal que debe atender la salud de 11,7 millones de personas, le entregara los medicamentos que lo mantuvieron protegido por años. Nunca llegaron. La última dosis, de un tratamiento que debe aplicarse cada 28 días, la recibió el 12 de diciembre. Kevin fue trasladado a Bogotá cuando su estado ya era crítico. Fue demasiado tarde.
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