Lamine Yamal vive intensamente. Es feliz. Tiene 18 años y es uno de los jugadores más destacados, reconocidos y halagados del mundo. Por méritos propios. Lo confirmó durante la gira por Asia y lo comprueba en cada partido y cada vez que pisa la calle. No pasa desapercibido en los terrenos de juego ni fuera de ellos. Es ya un personaje público. Una marca. Pero ser una celebridad no le distrae de lo importante: el fútbol. Tras un verano vibrante, de viajes y celebraciones y una gran fiesta de cumpleaños, ha firmado una excelente pretemporada. De hecho, es el Pichichi culé y el jugador más en forma del equipo de Hansi Flick.
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