Las pérdidas vinculadas al acceso no autorizado a carteras operativas del procesador de pagos Triple-A ascendieron el 26 de julio a unos 11,8 millones de dólares, según el investigador en cadena Specter. El incidente comenzó el día 24 y continuó absorbiendo nuevos depósitos más de 31 horas después de las primeras transferencias, aunque la empresa sostiene que los fondos de sus clientes permanecen protegidos.
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Nuevos depósitos llegan a las carteras afectadas y son desviados ya al atacante




