Beber las infusiones o el café demasiado calientes puede aumentar el riesgo de cáncer de esófago

Una infusión de limón (Glamour)

Aunque una buena taza de café o de té caliente es una experiencia muy placentera para muchos, la temperatura a la que lo tomamos puede afectarnos en la salud. Pese a que el debate sobre la temperatura ideal para disfrutar de estas bebidas suele girar en torno al sabor, la ciencia abre un nuevo paradigma más relacionado con el bienestar.

En los últimos años, varios estudios han relacionado la temperatura extremadamente caliente de bebidas como las infusiones con el desarrollo de ciertos tipos de cáncer, especialmente el de esófago. Respecto al cáncer de garganta no se ha encontrado un vínculo con las bebidas calientes, mientras que los datos sobre el de estómago son demasiado ambiguos para sacar conclusiones.

La Agencia Internacional de Investigaciones sobre el Cáncer​, que forma parte de la Organización Mundial de la Salud (OMS), declaró en 2016 que consumir bebidas por encima de los 65ºC podía ser probablemente cancerígeno para las personas. Dicha categoría de riesgo es la misma que la exposición al humo de una hoguera en interiores o a un consumo elevado de carne roja.

Mate en Argentina, té en Reino Unido

Hasta el momento, la evidencia científica se sustentaba en datos extraídos en América del Sur, donde abunda el consumo ingente de mate. Esta bebida tradicional a base de hojas de hierba mate suele beberse a unos 70 ºC, lo que podría explicar el aumento de casos de cáncer de esófago y esófago de Barrett en Argentina, según recoge la Revista Medicina (Buenos Aires).

Un reciente estudio publicado en la revista Nature centró su investigación en Europa, concretamente en el Reino Unido y su consumo de té. Los científicos demostraron que quienes tomaban grandes cantidades de té o café muy calientes tenían más probabilidades de sufrir esta enfermedad. Una persona que beba ocho o más tazas de té diarias tiene casi seis veces más riesgo de padecer este cáncer en comparación con quienes no las consumen tan calientes.

La hipótesis que se valora es que, con el tiempo, las altas temperaturas deterioran la barrera natural del esófago, que es el conducto muscular que conecta la boca y el estómago por el que pasan los alimentos. A largo plazo, este debilitamiento puede incrementar el riesgo de la aparición de la enfermedad.

La importancia del sorbo

El estudio pone el foco además de en la temperatura, en el tamaño del sorbo. Según una investigación recogida por los Institutos Nacionales de la Salud (NIH, en inglés), un sorbo de unos 20 mililitros de café a 65ºC puede aumentar la temperatura del esófago hasta 12ºC. Por ello, tomar estas bebidas en pequeños sorbos no debería provocar lesiones ni causar problemas de salud en el largo plazo.

Los científicos recomiendan esperar a que la bebida se enfríe antes de tomarla para evitar el daño, pues a partir de 57ºC aumenta el riesgo de lesión térmica. En solo cinco minutos, nuestro té o café puede descender su temperatura entre 10 y 15ºC. Asimismo, se debe tomar en pequeños sorbos para reducir el impacto del calor en nuestro organismo.

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