El analista Carlos Bravo Regidor (Ciudad de México, 1977) maneja a la perfección los impetuosos tiempos de la actualidad. La política mexicana puede dar un giro de 180 grados en apenas un suspiro, pero siempre lo encuentra preparado para desmenuzarla sin perderse por sus vericuetos. Disfruta de hacerlo y entiende “la necesidad de reaccionar a la coyuntura, de contrastar ideas”. El antiguo investigador del CIDE echa en falta, sin embargo, un espacio donde tener otro tipo de conversación que no responda a esa urgencia. “Bajo la tiranía de la inmediatez, el debate incurre en excesos o simplificaciones que empobrecen el intercambio, e incluso el lenguaje”, explica en una cafetería de la capital mexicana, días antes de desembarcar en la FIL de Guadalajara.
Seguir leyendo



