Abelardo de la Espriella empieza a probarse su traje como presidente electo de Colombia. Su retórica agresiva de la campaña, propia de una aspiración de ultraderecha, se ha fusionado con un discurso más conciliador. “Convoco a todos los colombianos a caminar juntos en esta nueva etapa. Dejemos atrás las divisiones, recuperemos la confianza en las instituciones y volvamos a sentir orgullo de nuestra bandera”, ha dicho este jueves, durante un acto protocolar en el que las autoridades electorales le entregaron sus credenciales como presidente electo. El abogado penalista ha dejado en claro que esta moderación no abarca al mandatario saliente, el izquierdista Gustavo Petro, a cuyo Gobierno se ha referido como un “régimen” en varios momentos de su discurso. “La persona a la que he de suceder se encargó de degradar la majestad de la Presidencia, debilitar las instituciones y dividir a los colombianos”, ha enfatizado.
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