Más de 70 años. Unos 25.550 días rodeada de los mismos olores, fotos, recuerdos. El mismo gotelé y los mismos muebles de madera oscura. Maricarmen se ha despertado durante siete décadas con la seguridad de saber dónde se acostaría. Primero en su cama de adolescente, y después en la de adulta. Pero por primera vez desde 1956, ha dormido fuera de casa con un único pensamiento en la cabeza: ya no hay casa a la que volver. Hace menos de 24 horas fue desahuciada de su piso de Retiro y trasladada en ambulancia al hospital Gregorio Marañón, donde ha pasado su primera noche apartada de todo lo que conoce. Se quedará allí los próximos días, porque el desalojo le ha provocado mucho estrés y ansiedad y todavía tienen que hacerle varias pruebas. Sufre un cuadro de agotamiento producto de la ansiedad y el estrés por el desalojo.
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