La inteligencia artificial dejó de ser una hipótesis futurista y se convirtió en un factor determinante para los mercados y la asignación de capital. En este contexto, Howard Marks, cofundador de Oaktree Capital Management, analizó el fenómeno y sus implicancias para los inversores, apoyándose en consultas realizadas a Claude, el asistente de IA desarrollado por Anthropic.
Según detalló Bloomberg, Marks utilizó al asistente para contrastar ideas, consultar estimaciones y explorar hipótesis sobre el impacto de la IA en la economía y el trabajo. Algunas de las afirmaciones y cifras que aparecen en su análisis surgen directamente de las respuestas proporcionadas por este sistema de inteligencia artificial, mientras que otras corresponden a su propia interpretación y experiencia.
Adopción acelerada y potencial de la IA
Según Claude, la velocidad de adopción de la inteligencia artificial es inédita en la historia reciente: en menos de dos años, tecnologías como la IA generativa pasaron de ser una novedad a convertirse en herramientas utilizadas por millones de personas y empresas en todo el mundo.

Marks coincide en que este ritmo de expansión supera los ciclos tecnológicos previos y señala que la IA evoluciona de simple asistente a sistemas capaces de alcanzar objetivos complejos, lo que redefine el valor del trabajo humano.
Claude también aporta estimaciones sobre el posible grado de automatización: según la IA, entre el 30% y el 50% de las tareas estructuradas podrían quedar a cargo de sistemas inteligentes, lo que implicaría un traslado de valor desde los salarios hacia el capital tecnológico. Marks toma estos datos como base para reflexionar sobre los cambios en la estructura laboral y la redistribución de beneficios económicos.
Juicio humano e inversión informada
Marks sostiene que la cuestión central para el inversor no es si la IA puede pensar como un humano, sino si puede ejecutar tareas de forma eficiente y confiable. En este sentido, valora los aportes de Claude como una herramienta útil para generar hipótesis, pero advierte que ninguna decisión de inversión debe depender exclusivamente del veredicto de una IA.

El inversor subraya la importancia de combinar el análisis cuantitativo generado por sistemas como Claude con el juicio cualitativo y la experiencia humana.
En su análisis, Marks señala que la IA ofrece ventajas claras en términos de procesamiento y memoria, y carece de emociones, pero todavía muestra límites ante situaciones inéditas o imprevistas. Recomienda aprovechar la IA para obtener perspectivas adicionales, pero siempre con disciplina y prudencia.
Riesgo de burbuja y exposición selectiva
Tanto Marks como Claude coinciden en que la tecnología es real y la demanda existe, aunque advierten sobre el riesgo de sobreinversión y burbujas, fenómenos comunes en etapas de innovación acelerada. La recomendación de Marks es buscar exposición selectiva y moderada a empresas vinculadas a la inteligencia artificial, evitando tanto la euforia como el escepticismo absoluto.

La ventaja competitiva, sostiene el inversor, residirá en la capacidad de interpretar las implicancias de la IA antes de que lo haga el consenso del mercado, utilizando los aportes de sistemas como Claude sin dejar de lado la valoración crítica y el control de riesgos.




