La izquierda sigue cometiendo el gran error de no disputar el terreno de la seguridad. Sigue perdiendo la oportunidad de replantear algo tan esencial para el bienestar de la gente. Y, como posiblemente ocurrirá en el caso colombiano, esta omisión hará que se profundice esa visión hegemónica, que nunca nos ha abandonado: militares y policías en el centro, con poca rendición de cuentas y mucho poder, medidas reactivas que usualmente agravan la violencia, obediencia irrestricta a las peticiones de Estados Unidos, poca visión a mediano y largo plazo, narrativas centradas en la venganza, el castigo excesivo, la división y, cómo no, las drogas como el centro de la agenda.
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