El derecho a no ser fabricado

El derecho a no ser fabricado

Basta una fotografía. No una imagen íntima, no una imprudencia, no una confesión. Una cara en una red social, una foto de cumpleaños, una tarde en la playa, una imagen subida sin demasiada importancia. Con eso, hoy, alguien puede fabricar una escena sexual que nunca existió y lanzarla al mundo como si fuera una broma, una venganza, una fantasía o una mercancía.

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