El reinado de Laura Gallego como Señorita Antioquia duró apenas cinco días. Tan pronto la eligieron, las redes sociales visibilizaron la violencia que ejercía como influencer cercana a sectores de la derecha y ultraderecha colombiana. Hablaba del presidente Gustavo Petro como “un cáncer”, “un comunista guerrillero”, “una mierda”. Sobre todo, un video cruzó todos los límites. Allí, le pregunta al precandidato presidencial Santiago Botero si preferiría “darle bala” a Petro o a Daniel Quintero, exalcalde de Medellín. Cuando él responde que al segundo, ella sonríe y lo incita que a darle “un cachazo [golpe con la culata de un arma] al menos” al presidente. En un país que enfrenta la normalización de la violencia en el discurso político, esta expresión logró despertar la indignación colectiva. Gallego tuvo que renunciar a su corona.
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