Los anuncios han vuelto a la televisión, a los periódicos y a las marquesinas de autobuses. “Comprométete”. “Convierte tus dudas en coraje”. “Francia se sumerge en un mundo inestable donde las crisis se multiplican”, anuncia una voz en el spot audiovisual. Tiene razón. El clima geopolítico es propicio y los teléfonos de la centralita del centro de reclutamiento de París, junto a la escuela militar y al imponente palacio de los Inválidos, donde reposan los restos de Napoleón, no deja de sonar. “Sí, aquí es…”, responde una de las recepcionistas, vestida con uniforme de camuflaje del Ejército de Tierra. En la misma sala esperan dos chicos jóvenes, de unos 20 años, para comenzar las entrevistas. “Quiero servir a mi país en tiempos difíciles”, dice uno de ellos, a punto de entrar en una sala para empezar el procedimiento de reclutamiento convencional para el ejército.
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