Nora Murillo se ha despertado varias veces pidiéndole a Dios que todo sea una pesadilla. Lleva seis meses atrapada en Aguascalientes, el Estado mexicano donde nació. Llegó en febrero para acompañar a su padre, enfermo de cáncer, sin imaginar que al intentar regresar a Washington, donde había vivido durante 27 años, le impedirían entrar a Estados Unidos. Ese día descubrió que su solicitud de residencia permanente había sido rechazada. “Si hubiera sabido que esto iba a pasar, nunca hubiera ido a México. Jamás. A perderlo todo, a perder mis trabajos, a separarme de mis hijos”, lamenta en una entrevista con EL PAÍS.
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