El ministro de Defensa israelí, Israel Katz, ha anunciado este lunes que Israel impedirá el regreso de “centenares de miles de residentes” al sur de Líbano hasta que el ejército considere que la seguridad de Israel está garantizada y Hezbolá, anulado. La declaración de Katz, que somete a los 250.000 habitantes de la zona a un desplazamiento forzoso ilimitado en el tiempo, traza paralelismos con la ofensiva en Gaza, donde los israelíes controlan la mitad de la Franja, convertida en una zona de amortiguación, tras sembrar la destrucción en el territorio palestino. Una estrategia militar que Katz traslada ahora “a las aldeas libanesas fronterizas”, donde el ejército, anticipa, “destruirá la infraestructura terrorista” de Hezbolá “tal y como hizo” con la de Hamás en los pueblos gazatíes de Rafah o Beit Hanun, hoy convertidos en un manto de escombros.
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