Entre dos lagos, el de Évian al sur y el de Neuchâtel al norte, Paula Blasi, sumergida en la magnitud del Tour, y desbordada quizás por la repercusión de cada mínima palabra o movimiento, baja a por agua, como una équipier más del UAE, el equipo coliderado por la campeona italiana, Elisa Longo Borghini, que junto a las demás favoritas para la victoria final pelea por la victoria en la avenida del Roble Grande de Lausana, por encima de la estación, y pierde. 31 grados de temperatura en la Suiza donde más de 20 es locura. Es un final en una subida corta y dura, la subida desde el Museo Olímpico, a orillas del lago, hasta el centro de la ciudad por la cuesta de San Francisco, a la ciudad, y que se suaviza en el último kilómetro, donde la neerlandesa Lorena Wiebes, la Sagan o Van Aert del pelotón femenino, aguanta el ataque de Demi Vollering, y, con terribles fuerza y velocidad, escribe con suficiencia su sexta victoria en su historial en el Tour.
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