“Por la última de Leo”, cantaban los aficionados argentinos, antes y durante el partido. Pero el sueño de la cuarta estrella para la selección argentina, la segunda personal para Lionel Messi, no pudo ser. Para la Albiceleste, la tristeza por la derrota frente al equipo de España supone que deberá seguir esperando al menos cuatro años para volver a soñar con ser campeón. En cambio, para la Pulga, el extraordinario futbolista que volvió a maravillar aún con 39 años, implica el final de una última ilusión, la pérdida del broche de oro que hubiera sido para su carrera internacional levantar nuevamente la Copa Mundial. Las lágrimas que nublaron los ojos de tantos argentinos este domingo lloraron ambos desengaños. Y el final de una época para su selección, la época dorada que lideró Messi.
Seguir leyendo




