A tan solo tres días de la primera vuelta de las elecciones de Colombia, la carrera presidencial se convirtió en un sprint. Para algunos, desesperado. Los candidatos apuran sus estrategias o lanzan algunas nuevas, convencidos de que incluso un pequeño porcentaje de votos puede inclinar la balanza. En las últimas horas ha habido ataques entre supuestos aliados, un despliegue presidencial camuflado de campaña en la costa Caribe y una confesión involuntaria que ha puesto en riesgo los discursos patrióticos de campaña.
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