Posesión presidencial y poder militar (I)

Abelardo de la Espriella durante su acto de investidura en la Universidad Santiago de Cali, el 7 de agosto.

Hay que reconocer el exitoso debut presidencial de Abelardo de la Espriella. Una vez más demostró su máxima coherencia y realizó el primer milagro al exhibir públicamente, sin ningún rubor, el misterio trinitario constitutivo de su “Patria Milagro”. Actuó como un auténtico taumaturgo del poder. Realizó dos milagros simultáneamente, casi como si tuviera el don de la ubicuidad. En efecto, gracias a la moderna tecnología de la Arena USC se posesionó ante el Congreso en dicha universidad, pero en minutos apareció en pantalla frente a todos sus invitados internacionales y nacionales, pronunciado su discurso de posesión presidencial desde el campo de maniobras en el Cantón Militar Pichincha. Más que un milagro tecnológico, tal ubicuidad del poder presidencial nos revela su esencia, que es la fusión en un solo cuerpo y una imagen, la del Tigre, del poder civil con el militar y su unidad autocrática. Unidad y sincretismo del poder civil-militar que viene desde los orígenes de la República, con nuestro libertador Simón Bolívar, pero a la que abdicó y renunció en su famoso juramento de la Constitución de Colombia en Cúcuta en 1823: “Yo quiero ser ciudadano para ser libre, y para que todos lo sean. Prefiero el título de ciudadano al de libertador, porque éste emana de la guerra, aquel emana de las leyes. Cambiadme, señor, todos mis dictados por el de buen ciudadano”. Pero, en su arenga de posesión presidencial, Abelardo de la Espriella demostró ser todo lo contrario: ser un furioso tigre al mando de ejércitos implacables que convoca a su manada de seguidores para que lo acompañen como “Defensores de la Patria” en su cruzada para salvarla del narcoterrorismo. Sin duda, como sabiamente lo expresó el Libertador, para gobernar y defender una República se precisa ante todo ser un ciudadano, no un temible y belicoso Tigre, pues entonces no tendremos al final de sus cuatro años una “Patria Milagro”, sino todo lo contrario, una “Patria Malograda”. Pero, volvamos a su pomposo y marcial discurso de posesión, para intentar desentrañar el significado de la “Patria Milagro”, compuesta por un enigma trinitario. Un enigma que se reveló ante nuestros ojos en la Arena USC y especialmente en el Cantón Militar Pichincha, por el cual hay que empezar, pues será el núcleo de su gobernabilidad.

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