Pasadas las siete y media de la tarde del domingo un fuerte viento huracanado sorprendía a las personas que se encontraban disfrutando de las últimas horas de sol en las playas de Motril, Salobreña y Torrenueva. Un reventón térmico hizo volar sombrillas, hinchables o tablas de paddle surf, obligando a las autoridades municipales a ordenar el desalojo de los arenales y a recomendar a los vecinos que se quedaran en sus casas. La Guardia Civil rescató a tres bañistas y una motora auxilió a dos jóvenes que tenían problemas de navegación.
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