Una china que vive en España cuenta cómo era la educación antes de la reforma de 2021: “Clases de repaso hasta las 10 de la noche”

Estudiantes en un examen de secundaria en Hong Kong, China. (EFE/Montaje Infobae)

Las vacaciones ya están aquí y los estudiantes españoles pueden olvidarse del mundo académico hasta septiembre. Tienen dos meses enteros para desconectar y disfrutar del verano. Países como el nuestro, Italia, Portugal o Grecia cuentan con un descanso entre curso y curso de entre 10 y 13 semanas; Suecia, Finlandia, Polonia y Austria bajan a entre ocho y 10 semanas y Alemania, los Países Bajos, Dinamarca y Francia tienen los veranos más cortos, de menos de ocho semanas. Y si le parece poco tiempo, debe saber que hasta hace no mucho los niños chinos tan solo tenían 10 días de vacaciones.

Alba Chen, una mujer china que vive en España, cuenta con resignación en su cuenta de TikTok que, cuando ella estudiaba, las vacaciones de verano de los jóvenes de segundo de bachillerato no llegaban ni a dos semanas. “Esto ocurría en los institutos más competitivos antes de la reforma de 2021″, aclara.

China se sitúa como una de las grandes potencias mundiales. Una combinación de factores la sitúa a la cabeza de los estándares económicos y tecnológicos. Sin embargo, hasta la histórica reforma de 2021 (conocida como política de “doble reducción” o shuangjian), la educación no era una de ellas. Esta decisión política fue una de las mayores intervenciones del Gobierno chino en su sistema educativo en décadas y es que tenía un objetivo muy claro: reducir la cantidad de deberes escolares y la dependencia de las clases particulares de refuerzo.

Día y noche en el centro educativo

La realidad previa a 2021 era muy compleja. Los niños pasaban muchas horas en el colegio y después acudían a academias privadas hasta la noche. Los fines de semana seguían asistiendo a clases extra y algunos incluso durante las vacaciones continuaban estudiando.

La organización de los cursos es similar a la de España: primaria, ESO, bachillerato y universidad. Teniendo esto en cuenta, Alba Chen ha explicado cómo era la rutina de los estudiantes chinos antes de la reforma en las diferentes edades. “En primaria empezaban a las 7:30, hasta las 8:20, luego las clases de repaso matutino y ya comenzaban oficialmente las clases hasta las once y media para parar a comer. Y luego vuelven a tener clase de 14 a 16:30″, un horario que la joven considera normal teniendo en cuenta las siguientes etapas. “Cuando llegaba la ESO, las clases comenzaban a las 7:20, la clase matutina empezaba oficialmente a las 8 y a las seis de la tarde cenaban”.

En España podría resultar impensable que los estudiantes cenen en el propio instituto, pero en China era una práctica habitual antes de la reforma. “Tenían horario para cenar porque desde las siete de la tarde hasta las nueve de la noche tenían clases de repaso. Con profe y todo, eh, por si tenían dudas”, bromea Alba Chen.

El alcalde de Zaragoza con estudiantes de español en China (Ayuntamiento de Zaragoza/Europa Press)

Por si aún no había quedado patente el nivel de exigencia, “en bachillerato llega lo fuerte”, avisa la estudiante china. “Comenzaban a las siete de la mañana y tenían clases de repaso hasta las 10 de la noche”, expone. Aunque todo esto parezca una barbaridad, es un sistema muy arraigado a la cultura de la sociedad china y, aunque la reforma ha dado mayor libertad a los jóvenes chinos, “la mayoría de los padres prefieren que sus chiquillos se sigan quedando hasta las 10 de la noche igualmente por la competencia que hay”, aclara Alba Chen.

Quizá para cualquier alumno de bachillerato español lo más duro del curso sea hacer el examen de selectividad. Sin embargo, los estudiantes chinos, hace apenas cinco años, “antes de comenzar bachillerato y universidad tenían como unas dos o tres semanas de entrenamiento militar, donde aprendían cosas básicas como: postura, caminar, defensa personal o disciplina”, explica Alba Chen.

Todo esto da sentido a la fama que tienen los chinos de ser tan trabajadores. “Muchos llevan funcionando así prácticamente desde que nacieron”, justifica la joven. “Antes de la reforma me parecía muy exigente”, indica Chen, y aclara: “No quiere decir que una educación sea peor que la otra o mejor. La educación de China es la de China y la de España es la educación de España”.

El progreso educativo continúa

Con las reformas de estos últimos años, oficialmente las clases no pueden superar más de ocho horas y las sesiones de repaso nocturnos han pasado a ser voluntarias. El progreso educativo en China no se ha quedado aquí. Desde septiembre de 2025, destaca la integración de la Inteligencia Artificial (IA) como materia obligatoria desde los 6 años y la reconversión universitaria, cerrando más del 30% de las carreras tradicionales (como humanidades y administración) para priorizar la tecnología y robótica, de las que el Gobierno introdujo más de 10.000 programas.

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