Leonardo Villar, el prudente conocedor de la economía en general como pocos, ha tenido que “sacar las uñas” para atender los insultos venenosos que le han lanzado tanto el jefe del Estado, Gustavo Petro, como el ministro exguerrillero de Hacienda Germán Ávila, en el sentido de mostrar un carácter defensivo y firme que no se manifestaba anteriormente en la historia de los gerentes del banco central.
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